[Es verdad: habíamos dicho que la siguiente bibliotecaria sería Shirley Ainsworth. Pero una bibliotecaria más nos respondió esta entrevista con mucho entusiasmo y pensamos que era impostergable publicarla].

La red de bibliotecas públicas más grande de América Latina, las 135 bibliotecas de la UNAM y un proyecto para adquisición conjunta de libros electrónicos son algunos de los temas que toca Lucía Brito Ocampo, coordinadora de la biblioteca “Dionisio Nieto” del Instituto de Investigaciones Biomédicas, en el campus universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

P: ¿Cuál considera que es el papel de las bibliotecas en México? 

R: Hablar de las bibliotecas en México es muy extenso, lo que puedo decir es que por muchos años se han emprendido esfuerzos para impulsar al libro, la lectura y las bibliotecas. No es cualquier cosa que nuestra Red Nacional de Bibliotecas Públicas está considerada como la más grande de América Latina, con 7,427 bibliotecas públicas, de las que tengo que resaltar La Biblioteca México, inaugurada en 1946 y ubicada en un hermoso edificio declarado como monumento histórico, así como la Biblioteca Vasconcelos inaugurada en el 2006 considerada como uno de los edificios de bibliotecas más representativos y modernos del mundo. Ambos son recintos con amplios espacios dedicados a la formación, información y recreación de usuarios a través del libro y muy diversas actividades culturales.

Por otra parte, y para comentar un poco el espacio donde me desenvuelvo, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en sus 135 bibliotecas alberga un tesoro invaluable y que en los últimos años han crecido sus colecciones de manera sustancial, con los recursos en formato electrónico de que dispone. Y esto gracias a la sensibilidad de las autoridades en reconocer lo valioso de estos recintos.

 

P: ¿Cómo transcurre un día típico para usted? 

R: Después de un rato de actividad física, rumbo a la biblioteca voy pensando en los pendientes del día anterior. Llego directo a la oficina, pero inmediatamente después me gusta ir directamente al módulo de servicio y las colecciones para verificar que todo esté en orden.

Al volver, es obligado revisar el correo electrónico (me gusta atender las solicitudes de los usuarios rápidamente o dirigir la información a la persona adecuada para resolver lo antes posible los requerimientos).

Una vez atendidos todos los mensajes, a ver los pendientes del día: marco las prioridades y/o las actividades inmediatas, ya sea que las tenga que realizar yo personalmente o las encomiende a las personas que colaboran conmigo. Confió mucho en ellas, siempre me gusta reconocer su trabajo porque sé que son una parte importante de la calidad del servicio.

 

 

P: ¿Su biblioteca tiene algún proyecto especial en el que esté participando del que quiera contarnos? ¿De qué se trata?

R: En la biblioteca tenemos un proyecto conjunto con otras bibliotecas en el área de biomedicina y salud de la UNAM, al que llamamos Grupo Bios. Ante una necesidad, un grupo de coordinadores de biblioteca vieron una oportunidad, y es que hace aproximadamente 15 años comenzó una fuerte demanda de los académicos por los recursos en formato electrónico, y la única forma de adquirirlos era de manera colaborativa. Así que este grupo de entusiastas bibliotecarios realizaron su primera compra considerando criterios básicos para la selección de los recursos: que fueran de interés para el grupo y que la adquisición en formato electrónico fuera bajo condiciones bien claras: acceso multiusuario y para toda la comunidad universitaria, perpetuidad, plataforma estable y clara para el usuario final y que las adquisiciones sean por compra.

Año con año nos hemos venido planteando un nuevo proyecto de compra, donde a partir de propuestas se hace la selección de acuerdo a los requerimientos de los integrantes del grupo, siempre con la anuencia y el apoyo de nuestras autoridades universitarias, que desde el inicio apoyaron en todo este proyecto; siempre nos han dado las facilidades para que se logre.

El Grupo Bios , disponibles para toda la comunidad universitaria, y ha proporcionado apoyo en el análisis de propuestas de fuentes de información en el área biomédica. Estas acciones han permitido también optimizar de manera sustancial los recursos financieros.

 

P: ¿Cuál cree que será el papel de su biblioteca durante los siguientes 10 años?

R: Quiero pensar que relevante. Sin embargo, es un gran reto para el personal de la biblioteca, ya que se nos están demandando nuevas habilidades y competencias en este ambiente de recursos digitales, en donde se requiere conocer bien a los usuarios o a la comunidad que se tiene, y en donde sobresalga la calidad y los de servicios más que las colecciones físicas que tengamos.

 

P: ¿Se imagina una biblioteca sin estantes? (Sí, no, y por qué)

R: Para los amantes del libro en papel es difícil pensar una biblioteca sin estantes. Sin embargo, creo que muy pronto podremos ver este tipo de bibliotecas, sobre todo de corte académico y específicamente de investigación. Sé de una biblioteca en la UNAM que desde hace algunos años dejó de adquirir en papel, y a la fecha una excelente bibliotecaria, con el apoyo de un comprometido ingeniero, proporciona los requerimientos de información a su comunidad en un pequeño espacio. Pero no me imagino así a otro tipo de bibliotecas como las públicas, en donde el libro en papel es la esencia y el deleite de niños y adultos.

 

P: ¿Qué le gustaría preguntarle al próximo bibliotecario o bibliotecaria que entrevistemos? 

R: ¿Cuál es el mayor reto que tenemos los profesionales de la información para la biblioteca del futuro?

 

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