The Society for American Archaeology’s paper of the month for April comes from Latin American Antiquity and is entitled: ‘Es Complicado: 1.260 Años de Tumbas de Tiro y Cámara en el Noroeste de Jalisco, México’. Authors: Joseph B. Mountjoy and Jill A. Rhodes.

The widespread use of shaft-and-chamber tombs is a characteristic of pre-Hispanic far-western Mexico. Unfortunately, the majority of the information about them early on was obtained by interviewing looters, inspecting looted tombs and studying items purported to have been found in them, and such information is problematical for understanding these tombs and their contents. I investigated some looted shaft-and-chamber tombs and their purported contents during research for my doctoral thesis in Nayarit, 1967-1968. In subsequent projects I have attempted to obtain reliable information bearing on this problem.

Over the last 22 years I have investigated 44 shaft-and-chamber tombs in three municipalities of northwestern Jalisco: 33 un-looted and 11 that had been partially looted. They were made over a span of about 1,260 years and include a variety of forms, depths, human remains and offerings. Analysis of the cultural features and Jill’s osteological analysis of the human remains have shown the interpretation of such tombs to be more complicated than has commonly been believed. In northwestern Jalisco, shaft-and-chamber tombs are only one of four contemporary options for burial.

The human remains indicate the curation of multiple deceased people until they could all be buried at the same time in a communal ceremony. The figurines of human or animal form left as offerings seem best understood as representing aspects of the mythology and religion of the ancient people responsible for these tombs.


Una de las características arqueológicas prehispánicas del lejano occidente de México es el uso ampliamente difundido de tumbas de tiro-y-cámara. Desafortunadamente, la mayoría de la información que se obtuvo en un principio fue a través de entrevistas con saqueadores, inspección de tumbas saqueadas y el estudio de objetos que supuestamente se encontraron en ellas, y tal información es de dudable veracidad para entender estas tumbas y su contenido. Durante investigaciones en Nayarit, 1967-1968, como parte de mi tesis de doctorado investigué algunas tumbas de tiro-y-cámara saqueadas y sus supuestos contenidos. En proyectos subsecuentes he tratado de obtener información de confianza relevante a este problema. Durante los últimos 22 años he investigado 44 tumbas de tiro-y-cámara en tres municipios del noroeste de Jalisco: 33 que no habían sido saqueadas y 11 parcialmente saqueadas. Estas tumbas fueron hechas durante aproximadamente 1,260 años e incluyen una variedad de formas, profundidades, restos humanos y ofrendas. El análisis de los rasgos culturales, así como el análisis de los restos osteológicos humanos realizado por Jill, ha demostrado que la interpretación de tales tumbas es más complicada de lo que comúnmente se ha creído. En el noroeste de Jalisco, las tumbas de tiro-y-cámara es solo una de cuatro opciones para enterramientos contemporáneos. Los restos humanos indican conservación de los cadáveres hasta que todos pudieron ser enterrados juntos en una ceremonia de la comunidad. Las figuras de forma humana o de animal dejadas como ofrendas se pueden entender mejor como representaciones de aspectos de la mitología y la religión de la gente antigua responsable por las tumbas.

 

The Society for American Archaeology’s paper of the month for April, Es Complicado: 1.260 Años de Tumbas de Tiro y Cámara en el Noroeste de Jalisco, México’, will be freely available until the end of April.

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