The Society for American Archaeology’s paper of the month for April comes from Latin American Antiquity and is entitled: ‘Estrategias Humanas, Estabilidad Y Cambio en la Frontera Agricola Sur Americana’. Authors: Adolfo F. Gil, Lumila P. Menéndez, Juan P. Atencio, Eva A. Peralta, Gustavo A. Neme and Andrew Ugan.

Agriculture origins continue to be one of the biggest issues in archaeology today. Understanding how humanity modified plants (and animals), to the point of being considered “domestic” makes us wonder about the nexus between human demography, climatic changes and population-resource relations. Our work focused on a topic much less studied and related to the question – why did farming dispersion stop and then generate a frontier between food- producers and hunter-gatherers? The main paradigm assumes that once domestic plants are introduced in human diets their importance increases until they become dominant. Based on the framework presented above our research focuses on the limit of pre-Hispanic domestic plant expansion in South America, specifically in the Atuel river valley (central-west Argentina), where not only maize but also bean, squash and quinoa have been registered ca. 2000 years BP. We evaluated the stability of human strategies to incorporate cultigens. We also analyzed if the strategies became progressively more dependent on food production since the adoption of domestic plant consumption.

For this research, we applied a multi-proxy approach that takes into account carbon, nitrogen and oxygen isotopes analysis as well as cranial, mandibular and dental morphometry. We analyzed three archaeological sites with human skeletal remains (Jaime Prats-1, Rincón del Atuel-1 and Cañada Seca-1), separated from each other by about 40 km in a valley considered the south Andean limit of pre-Hispanic agriculture expansion. The sites represent five hundred years of continuous record, extending from ca. 1900 years BP (300 years after the first evidence of domestic plants recorded in the region) to ca. 1400 years BP. The oldest site (Jaime Prats-1) shows isotopic and morphological similarities with the youngest site (Cañada Seca 1), while both are different from Rincón del Atuel-1, which presents an intermediate time period. Our analysis indicated lower residential mobility as well as the higher importance of maize in Rincón del Atuel-1 – although, in neither case did maize represent more than 30 % of diet. These results point to a great variability in the organization of human groups who inhabited the agriculture frontier during the first 500 years of domestic plant use, and support that these populations never crossed a threshold preventing them to return to low production of domestic plants.

This new information modifies our previous idea that there was an increase in the importance of domestic plants in diets once they were adopted. The importance of domestic plants in human populations’ nutrition would have been variable, and never the main resource. Also, the results call into question the stability of the agriculture “limit” as well as the irreversibility of agricultural systems. An aspect that still needs to be resolved is if the temporal variation observed between the three sites is the result of groups with primarily hunter-gatherer organization alternated with others groups more dependent on production strategies, or represents an adaptive processes taking place in a single population throughout the entire period.

In sum, our results indicate that the people who inhabited the agriculture “frontier” implemented flexible strategies which allowed them reversibility through migration or change of strategies, and that at the time domestic plants were introduced, they did not represent the majority of diets.

Human remains at one of the study sites in central-western Argentina

El origen de la agricultura continúa siendo uno de los temas centrales de la arqueología. Entender como la humanidad modificó plantas (y animales) al punto de ser considerados “domésticos” lleva a preguntarse sobre el nexo entre demografía humana, cambios climáticos y la relación entre poblaciones y recursos. Este trabajo se enfoca en un tema derivado de esa pregunta pero que lamentablemente para nada ha tenido la misma importancia: ¿por qué se detiene la dispersión de la agricultura y, de ese modo, se genera una “frontera” entre productores y cazadores-recolectores? El paradigma tradicional asume que, una vez incorporadas las plantas domésticas, las mismas incrementan su importancia en la dieta humana hasta ser dominantes. Basado en estas dos preguntas el estudio se enfoca en el Holoceno tardío de sudámerica, en el Valle del río Atuel (centro oeste de Argentina), límite de la expansión de plantas domésticas pre-hispánicas. Aquí se registraron hace aproximadamente 2000 años predominantemente maíces, pero también poroto, zapallo y quinoa. El trabajo explora cuán estables fueron las estrategias humanas una vez que las poblaciones incorporaron estos cultígenos. Asimismo, evalúa si incorporado el consumo de plantas domésticas, las estrategias fueron, o no, progresivamente apoyándose más sobre la producción y consumo de las mismas.

Para la investigación empleamos un enfoque multi-proxy utilizando isótopos estables de carbono, nitrógeno y oxígeno, morfometría craneal, mandibular y dental. El estudio compara tres sitios con restos humanos (Jaime Prats-1, Rincón del Atuel-1 y Cañada Seca-1) localizados entre sí a una distancia máxima de 40 km y en un valle considerado como el límite sur de la agricultura andina prehispánica. Estos sitios, que presentan una continuidad temporal, abarcan desde ca. 1900 (300 años posterior al registro inicial de las plantas domesticas en la región) a ca. 1400 años aP. El sitio más antiguo (Jaime Prats-1) muestra semejanzas isotópicas y morfológicas con Cañada Seca-1, el más reciente, a pesar de no ser continuos en el tiempo. Ambos se diferencian de Rincón del Atuel-1, que temporalmente se intercala entre los mencionados previamente. Los resultados señalan una mayor importancia del maíz en Rincón del Atuel-1, junto a una menor movilidad residencial, aunque en ninguno de los casos este recurso habría contribuido a la dieta más del 30%. Los sistemas humanos que ocuparon la frontera agrícola en estos primeros 500 años de uso de plantas domésticas muestran una alta variabilidad en su organización, sin cruzar umbrales que impidan retornar a sistemas de baja producción.

Estos resultados cambian nuestra idea previa sobre la creciente importancia de las plantas domésticas en la dieta. En la frontera sudamericana la significancia de las plantas domésticas en la dieta humana habría sido variable, y nunca la base de la alimentación. También ponen en duda la estabilidad del “limite” de la agricultura y la no reversibilidad de los sistemas agrícolas. Un punto a resolver es si la variación notada entre los tres sitios refleja reemplazo de poblaciones, intercalando ocupaciones de grupos organizados principalmente en torno a la caza-recolección con otros más basados en la producción agrícola, o modificaciones evolutivas dentro de la misma población.

Estos resultados indican que la frontera estuvo ocupada por grupos de estrategia flexible que permitieron la reversibilidad, ya sea replegando sus poblaciones o cambiando sus estrategias. Una vez incorporadas las plantas domésticas las mismas no fueron continuamente ganando importancia.

 

The Society for American Archaeology’s paper of the month for April, Estrategias Humanas, Estabilidad Y Cambio en la Frontera Agricola Sur Americana, will be freely available until the end of April.

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