Las dificultades para bibliotecas de Puerto Rico causadas por el huracán María, un proyecto para entender hábitos de lectura y el papel de la biblioteca universitaria como punto de encuentro y piedra angular de la educación son algunos de los temas que tratan en esta entrevista Myrna Lee Torres-Pérez, encargada de la Sala de Revistas y bases de datos de la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón.

PREGUNTA: ¿Cuál considera que es el papel de las bibliotecas en Puerto Rico?
RESPUESTA: Esta pregunta es muy difícil. El papel de las bibliotecas en mi isla es el de apoyar a los ciudadanos en cuanto al acceso a la información y a servicios relacionados. Esto ayudaría a la toma de decisiones informadas por parte del Pueblo. Pero como en todas las historias, siempre hay una situación que entorpece, esa es la falta de bibliotecas públicas en el país, y más en estos momentos, luego de los huracanes.

La vida e historia de Puerto Rico se divide antes y después del huracán María. Anterior a este fatídico hecho, ya teníamos la problemática de la falta de bibliotecas y la falta de una cultura de biblioteca entre la población. En un número elevado de casos, las bibliotecas académicas asumen el rol de ayudar a todos los ciudadanos que vengan a procurar servicios de información. Las pocas bibliotecas públicas que había hacían su parte con los recursos que tuvieran. En estos momentos, se continua en un modo de emergencia y en tratar de normalizar la manera en que vivimos. Los que hemos podido llegar a cierta normalidad, perseveramos y damos la mano a todos en el derecho y el ideal de proveer acceso y servicios de información a todos.

P: ¿Cómo transcurre un día típico para usted?

Myrna Lee, is standing beside to shelves at her university library. R: Estoy a cargo de la Sala de Revistas y Bases de Datos de la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón. Mi día comienza a las 8:00 a.m., revisando que todas las áreas de la Sala de Revistas estén en orden y limpias. Tengo una moderada obsesión con que el espacio para los estudiantes que nos visitan siempre esté en óptimas condiciones. Luego sigo con la redacción de la lista de pendientes del día en mi libreta profesional-diario-anótalo todo. Esta lista incluye todas las tareas del equipo de trabajo, que en estos momentos son cuatro estudiantes asistentes y mi colega Christian X. Rivera, que trabaja el turno de tarde y noche hasta las 10:00 p.m. Esta lista se trata de cumplir antes de las 4:30 p.m. o se dejan la mayoría de las tareas encausadas.

De inmediato paso a leer el correo electrónico, contestar algunos, referir otros e iniciar investigaciones sobre consultas que se hayan recibido por ese medio. Usualmente mientras estoy en este proceso, inicia lo que adoro: atender consultas de investigación de estudiantes. Así de rápido llega la hora de almuerzo, y paso la mitad de ese periodo tomando sol en el patio.

Cuando llega mi colega a la 1:30 p.m. siempre tenemos una breve reunión, donde nos ponemos al tanto del transcurso del día, de lo que hay pendiente, lo que se debe trabajar y la revisión de lo ya trabajado. Ya en la tarde usualmente me dedico a trabajo administrativo, a hacer trabajo de los comités a los que pertenezco, a trabajar en la página electrónica de la biblioteca o a la creación de talleres, conferencias y material didáctico para mis estudiantes. Solo hago mención de lo principal y no incluyo las reuniones, las visitas o las salidas del área como parte de procesos de investigación o referencia.

P: ¿Su biblioteca tiene algún proyecto especial en el que esté participando del que quiera contarnos? ¿De qué se trata?
R: En estos momentos, mi colega Mercy Delgado y yo trabajamos una investigación titulada ¿UPR lee!: Estudio de los hábitos de lectura de los estudiantes de la UPR en Bayamón. Este estudio busca rebatir la idea generalizada de que “los jóvenes no leen” y conocer los intereses de nuestros estudiantes en cuanto a preferencias de lectura, sus hábitos y si ellos ven a la Biblioteca como espacio y promotora de la lectura. La comunidad académica ha identificado que esta investigación nace en la Biblioteca y ha participado activa y voluntariamente en apoyo a conseguir la muestra establecida de 400 estudiantes. Alegremente debo decir que, en dos días, rebasamos la muestra representativa. Ya entramos en fase de depurar datos y el análisis de estos. Esperamos finalizar esta investigación durante el verano. Es reconfortante saber que la comunidad académica ha reconocido la investigación como una de importancia en beneficio de todos.

P: ¿Cuál cree que será el papel de su biblioteca durante los siguientes 10 años?
R: Primeramente, esperamos estar aquí en 10 años, luego de eso, una de las cosas que siempre menciono como un mantra, es que la Biblioteca debe brillar en la comunidad académica y ser el punto de encuentro de todas las personas involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la Universidad. Por lo tanto, el papel de la Biblioteca es y será convertirse en la piedra angular de la comunidad académica, líder en cuanto al ofrecimiento de recursos, servicios, programas de apoyo y fomentar los aspectos de investigación, creación y el desarrollo del conocimiento y la cultura, todo enmarcado en un espacio de convergencia para todos los estilos de aprendizaje que se manifiesten entre nuestros estudiantes.

P: ¿Cuál es el mayor reto que tenemos los profesionales de la información para la biblioteca del futuro? (Esta pregunta fue hecha por Lucía Brito, bibliotecaria de la UNAM, en una entrevista anterior).
R: Asumir los múltiples retos que se afrontaran próximamente. Ejemplos de estos retos, pudiéramos tener los siguientes:
a. Asumir nuevos roles sin perder nuestra esencia, ya que nuestra profesión está en transición.
b. Defender los espacios destinados a las Bibliotecas y defenderlas como una inversión en conocimiento y de aspecto social.
c. Demostrar con ejecutorias la valiosa contribución de nuestra profesión en la formación de los profesionales que asumirán posiciones importantes en la sociedad.
d. Desarrollar el liderazgo de manera visible y cambiar la visión generalizada del bibliotecario como ente pasivo.
e. Mantener la vigencia del libro frente a la creencia popular de que las personas prefieren formatos digitales.
f. Apoyar la inclusión de formatos digitales en las colecciones.
g. Educar a nuestros usuarios y a la sociedad en general en la adquisición y uso de las competencias informacionales de manera efectiva, y como parte esencial de la toma de decisiones.

P: ¿Qué le gustaría preguntar a la siguiente persona que entrevistemos?
R: A la siguiente persona que entrevisten, si es de una biblioteca académica, me gustaría que contestara las siguientes pregunta:
¿Qué sugerencia puede aportar usted, para que los programas de alfabetización informacional demuestren ser efectivos en cuanto al desarrollo del pensamiento crítico y la metacognición en los egresados de las universidades en general?

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